De vinilos y Gershwin

Mis temas favoritos / My Favourite Topics

Mi padre consiguió tener su pequeña colección de vinilos de música clásica que hoy conservo yo. Solía ponerlos en el tocadiscos en meticuloso orden. Todos las mañanas de los domingos, tocase el que tocase cada vez, se oían por toda la casa desde el salón los acordes de estas viejas pistas que aún suenan como entonces. A él le daba igual si nos gustaba o no —nosotros ya lo teníamos como un ritual necesario para el ritmo de nuestros fines de semana—. Las melodías se infiltraban por las rendijas de puertas cerradas, y las que estaban abiertas permitían que entraran a bocajarro.

Cualquiera de las piezas que sonaran me traen algo a la memoria de lo que estuviera viviendo yo en ese o aquel momento. No todas las vivencias corresponden a la misma edad. Y no corresponden a mi convivencia con mi familia exactamente, sino con mi mundo interior, que ya desde entonces me hablaba de quién era yo, aunque no lo escuchara con suficiente atención, de ahí que con el tiempo lo fuera olvidando… hasta ahora, que va surgiendo de nuevo poco a poco y con cierta sorpresa de ánimo. Como esa corriente eléctrica que me recorría el espinazo cuando algo me emocionaba realmente, hace tiempo…

Un americano en París, (1951) musical dirigido por Vicente Minnelli e interpretado por Gene Kelly y Leslie caron. Música de George Gershwin (1898-1931).

Me he despertado con la idea de una danza, para mí, sensual como no la he visto en ningún otro momento de mi vida, que yo recuerde. Es la danza que protagonizan Leslie caron y Gene Kelly en el musical Un americano en París. Yo era muy pequeña, quizá nueve o diez años a lo sumo, cuando la vi por primera vez en la televisión. Era muy pequeña, pero la pasión que desató en mi interior fue la misma que la de un volcán a punto de erupcionar. No creo que exagere. En ese momento quise ser bailarina, o bailarín, no sé… No, no. Yo quería estar en la historia. No quería interpretar, sino estar ahí sintiendo esos borbotones de sensualidad, moviéndome en ellos o siendo el aire que iba sintiendo el movimiento. La música…

Mi padre tenía el vinilo de Gershwin que incluía la suite de Un americano en París y la Rapsody in Blue. La de veces que la puse para escucharlo… Volar no era delito, sentir tampoco; creerme que pisaba un escenario entre luces y sombras y que me derretía o desvanecía bajo los acordes de una melodía era lo mejor que podía pasarme. Todavía lo hago, derretirme y desvanecerme bajo esta melodía.

8 comentarios en “De vinilos y Gershwin

  1. Qué bonito lo que nos cuentas hoy.
    Mi padre por su trabajo estaba poco en casa, pero siempre que estaba, nos ponía los vinilos de música clásica, tenía una estupenda colección, en mi caso, no sé a donde fue a parar…
    Entiendo tía ganas de bailar y explotar con algunas melodías.
    Yo pude disfrutar de los escenarios, aunque fue en el teatro, representado obras.
    Te aseguro que se disfruta mucho, auque el miedo escénico es tremendo.
    Si aún te atrae, no desistas, hay que luchar por los sueños y si no lo haces de manera profesional, apúntate a un grupo de clases, pero disfruta tu sueño.
    Un abrazo⚘

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    1. Muchas gracias por tus palabras. No te creas que no me ha tentado apuntarme a algo de baile: de jovencilla hice una temporada de ballet, pero en cuanto que fui desarrollándome comprendí que mi tema iba por otros tiros. Ahora que me he quedado con alguna gana de aprender claqué 🙂 Yo lo quería comprehender y aprehender todo. No era solo la danza; era y es algo así como participar de las historias. Supongo que es común a todos. Me he dado buenas panzadas a bailar en mi casa, jaja. Pánico escénico probablemente lo tendría. De todas formas disfruto más de esto desde fuera que desde dentro. Como con las historias, igual. Un abrazo!

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  2. Te decía que son preciosas experiencias que nos recuerdan sobre todo a nuestros padres, mi padre un hombre del campo, apreciaba mucho la música y escuchaba la radio y me invitó a escuchar a Montserrat Caballé, diciéndome que apreciara su voz, y lo hice, y fue así como a través del tiempo aprecié la ópera. Gracias por hacernos recordar momentos muy hermosos de nuestras vidas. Besos.

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    1. Es así, Julie. Me desperté por la mañana y me vino a la memoria. Quién sabe por qué. Al rato estaba buscando el vinilo y el video con la escena. Así son las cabezas. Qué bonitos legados nos dejan los mayores, y tantos… Un abrazo 🙂

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  3. Pues ahora que se lleva lo «vintage» puedes ir al contrario de la gente y con el tiempo hacerte con un tocadiscos y luego ya vas empezando con los vinilos de segunda mano, que, como los libros (de segunda mano también), seguro llevarán algún recuerdo prendido a su funda. De todas formas, los CDs con el tiempo también tendrán su protagonismo en la memoria. Gracias!! 🙂

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  4. Pingback: Mis temas favoritos/5 — Cartas a un escritor/…a – Olga Rubal

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