Poiesis

Incapaz de reseñar / Incapable of Reviewing

La «poiesis» es el término griego que comprende el concepto de creación. Esto se lo leí por primera vez a George Steiner en una de sus maravillosas obras, Presencias reales. Aun así, todavía me quedaba la duda de si se refería a la poesía tal y como se ha entendido tradicionalmente (más o menos el género lírico) o si se refería a la creación artística en toda su extensión.

Presencias reales. Escrito por George Steiner y publicado por la editorial Destino (1992)

No fui una estudiante aplicada ni de niña ni de adolescente, por lo que es probable que en algún caso me hubieran hablado de estos conceptos y que yo no les prestara atención. Nunca he profundizado en la poesía que nos enseñaban en el colegio, en el instituto. Y la verdad es que, por lo general, todo se reducía a los cuatro o cinco nombres prominentes; fechas colindantes que marcaban el final y el principio de distintas épocas; una o dos generaciones espontáneas de fenómenos —del resto, si existieron, no importaron—; resúmenes de las introducciones de las sempiternas ediciones críticas (Castalia, Cátedra, Gredos, etc., ¿a quién puede no sonarle?) y una pasable nota después de aprenderme cuatro líneas claves uno o dos días antes del examen, que se inflaban en la hoja gracias a la capacidad de improvisación sin que rezumara demasiado conocimiento. Perorata de papagayos. Todavía no clavo las fechas de los períodos artísticos ni de los autores ni de las generaciones, salvo las que llevan incorporada la fecha —desconozco la plana completa de quienes las integraban—. Pero de la poesía como hecho, como «poiesis», como creación, yo no oía nada. No quiero ser desagradecida; quizá no prestara la suficiente atención, como ya he dicho.

Llegó después la carrera. Me definí como estudiante de Filología por aquello del inglés y porque estaría así próxima a los libros. Poco más razonamiento puedo darle a mi decisión. Tampoco en los años de universidad atisbé signo alguno de la «poiesis». Es cierto que me daba por escribir poesía —ya lo hacía desde antes—, pero era más bien una pulsión. Aparecía cuando no dibujaba, o no leía, o no escribía mis muchos cuadernos de experiencia, o no realizaba mis pinitos en la construcción de pequeñas historias. Sin embargo, no me detenía a observar si cumplía con una métrica determinada —yo no dominaba ese conocimiento—. Me dejaba llevar por un ritmo y a veces, por casualidad, me encontraba con una rima, intentando evitar la que sonaba manida. Pero de ahí a conocer la métrica antigua, la clásica, las derivaciones de ambas, las innovaciones posteriores, las características de la creación poética, sus géneros o variantes, las implicaciones derivadas de distinguir entre poesía y prosa, etc., etc.,… Sobre todo, el conocimiento ampliado de la existencia de poetas —mujeres y hombres—, de evoluciones, de consideraciones contemporáneas acerca del quehacer poético; de todo esto sabía poco o nada. Una total ignorante, que sigo siendo, aunque en menor medida.

Insisto en que no le culpo a nadie. Podría ser desinterés. Pero, ¿cómo se puede sentir desinterés y a la vez escribir poesía, o esa suerte de líneas que juntas en una disposición concreta —en una columna— parece no sonar tan mal al oído? Esto es lo que me ha costado comprender durante mucho tiempo. Hay un misterio encerrado en esta contradicción que puede que se me desvele en algún momento. Esta es mi particular búsqueda últimamente.

En cualquier caso, lo bueno de buscar es la búsqueda misma, y lo más interesante es hallar en las pequeñas, humildes, cosas. Esto es lo que me ha ocurrido al leer Todo lo que hay que saber sobre poesía de Elena Medel.

He leído este ensayo muy lentamente. Ya es el segundo libro publicado por la editorial Ariel que no me ha dejado indiferente —el primero fue Sobre el bloqueo del escritor de Victoria Nelson—; anoto esto como curiosidad solo.

Todo lo que hay que saber sobre poesía de Elena de Medel es una sencilla forma de presentar la evolución de la poesía. Muestra de una forma dinámica y atractiva el repertorio más prominente de autores en este género. De hombres y mujeres por igual, dentro de lo que la historia ha permitido. Destacando los olvidos sin neutralizar lo conocido. No tiene pretensiones de obra magna; es evidente. Pero sí es un catálogo que trata con justicia los elementos de que se compone, abarcando desde los primeros tiempos de que se tienen datos (a.C.) hasta nuestros días. Así he descubierto la poesía cinética, la digital, la ciberpoesía, la del algoritmo, etc. Y aunque el término «poesía» inunda todo el ejemplar de principio a fin, probablemente en el sentido en el que se nos ha dado a conocer, esto es, desde la enseñanza programada del sistema establecido de turno, yo aquí sí he atisbado, por fin, ese concepto de «poiesis» o creación que anega la escritura creativa en todas sus vertientes y no solo la que se refleja en el llamado género lírico, ese que se debate constantemente entre alinearse en una columna o puja por expandirse en un párrafo.

A pesar de la sencillez de esta obra, he encontrado en ella un estímulo para seguir conociendo, y conociendo, además, de una forma ordenada y tranquila. Un estímulo para seguir conociendo y para seguir haciendo, o siquiera solo para seguir leyendo y disfrutando de las enormes posibilidades y variantes de la expresión «poética» o «poesía».

Sigo sin saber si George Steiner, en sus Presencias reales, se refería a la poesía en sí al hablar de «poiesis», o a la creación artística en toda su extensión, pero por lo menos ya tengo una senda por la que empezar a caminar.

Todo lo que hay que saber sobre la poesía. Escrito por Elena Medel y publicado por la editorial Ariel (2018)

6 comentarios en “Poiesis

  1. No conocía ninguno de estos dos libros que citas. Los buscaré. Me gusta mucho leer sobre el tema. Te comprendo perfectamente. Todo cuanto expones es interesante y lo comparto. Hablando de poesía uno de mis libros cabecera ha sido, es, EL ARCO Y LA LIRA de Octavio Paz, es un libro con el que me identifico mucho, tal vez porque él expresa muy bien como siento yo este acto de escribir poesía partiendo del silencio, que según él “contiene un habla” , escuchar ese lenguaje es lo más difícil para expresar lo que queremos decir o lo que muchas veces decimos sin querer decir. Y sí, todo poema es ante todo “mito”. Mis primeros maestros fueron mi padre y la soledad. Mi padre, un hombre del campo que escribía ripios, luego me di cuenta que sus palabras no eran tan inútiles… Cuando viajé a México descubrí este libro, y me di cuenta que Octavio Paz, desnudaba mi poesía o él me decía lo que yo sentía, sí, muchas veces como revelación. Imagino que has leído este libro. Si no lo has hecho, te lo recomiendo. Tomo nota de los que hoy hablas.
    Gracias. Feliz día. Nos vemos pronto. Un fuerte abrazo.

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    1. No, no lo había leído y te agradezco que me lo menciones. Lo apunto. agradezco las recomendaciones desde el conocimiento y desde lo que ha sentido cada persona. Si no me gusta a mí, por lo menos conozco un poco más de la persona que lo recomienda, y eso me gusta. Pero seguro que me gustará. George Steiner es un señor muy curioso. Lo conocí cuando intentaba hacer la tesis y luego ya se quedó conmigo. A veces pienso que mis intentos sirvieron por lo menos para conocer a un par de nombres que ya son clásicos de mi repertorio. Lo apunto, entonces. Gracias 🙂

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  2. Pingback: Incapaz de reseñar/3 — Cartas a un escritor/…a – Olga Rubal

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