(679) – Emily Dickinson

Bilingüe/Bilingual, Incapaz de reseñar / Incapable of Reviewing

La mayoría de encuentros o descubrimientos con poetas han sido tardíos para mí. Con frecuencia, sin embargo, he oído hablar de Emily Dickinson. Desde luego no en mis estudios de lengua inglesa, porque dependía del profesor que te tocase y de sus gustos —al mío le entusiasmaba Walt Whitman y poco más—, sino más tarde. A pesar de ello, no fue hasta hace poco que me quedé fascinada por la «persona» de la poeta. No sé cuánto de verdad hay en el mito acerca de su vida, de que apenas salió de su casa, de su dormitorio, y de que no editó (a excepción de algún caso) ninguno de sus poemas, y de una serie de cuestiones alrededor de su credo sobre la vida, la escritura de su poesía, que encierran, para mí, un aura mística ligada a la tierra. Esto último es muy propio de la época literaria de parte del siglo XIX en Estados Unidos —es ese movimiento que llaman «Transcendentalism»—, pero en Emily Dickinson se hace patente. Al menos en la figura que nos muestran los manuales y biografías. Vi, además, no hace mucho una película, Historia de una pasiónA Quiet Passion— dirigida por Terence Davies y protagonizada por Cynthia Nixon en el papel de la poeta, que ilustra muy bien la leyenda. El arte de Terence Davies me acercó más aún a las palabras de Emily Dickinson.

De todas formas, agradezco haber descubierto su poesía más tarde porque no creo que hace treinta años hubiera sabido apreciarla de la manera en la que la aprecio ahora.

Sus poemas están numerados, sin títulos.

«(679)

Cuando la noche casi ha terminado
y está tan cerca ya el amanecer
que se vuelven palpables las distancias
es el momento de alisarse el pelo,

retocar las mejillas, preguntarse
si de verdad debió de preocuparnos
esa antigua, borrada medianoche
que una hora antes nos estremeciera.»


El poema en su inglés original:

«(679)

When night is almost done,
And sunrise grows so near
That we can touch the spaces,
It’s time to smooth the hair

And get the dimples ready,
And wonder we could care
For that old faded midnight
That frightened but an hour.
»

Fuente de procedencia de la traducción y del inglés original: Publicación original de la Editorial Renacimiento (2016). Traducción de José Cereijo y María Taibo.

15 comentarios en “(679) – Emily Dickinson

  1. Me gusta mucho la poesía de Emily Dickinson, la descubrí tarde también, pero creo que hasta coleccionaba sus biografías, sus frases, por ejemplo…”Tráeme la puesta de sol en una taza”, tanta sabiduría basada en lo más simple… O su poema dedicado a El Teide, sin haber salido de casa… No, no sé cual me gusta más de los dos grandes poetas que citas…Walt Whitman, nunca se termina de leer sus “Hojas de hierba” su tremenda filosofía basada también en lo más sencillo de las cosas que vivimos cada día…
    Gracias Olga, por traernos la poesía de esta gran y universal poeta o poetisa.Un placer recordarla. Un fuerte abrazo.

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  2. Es una poeta maravillosa, de una gran profundidad y sensibilidad y a la vez bastante sencilla. Yo no sé leer en inglés pero supongo que será mucho mejor para el que, como tú, pueda acercarse a su poesía sin traducción de por medio.
    Whitman también me gusta mucho, es como una fuerza arrolladora de la naturaleza. Pero prefiero a Emily.

    Le gusta a 3 personas

    1. A mí me pasa lo mismo. Prefiero la sencillez “pasmosa” de Dickinson. En cuanto a la versión original en inglés, es cierto que suena mejor, pero en esencia yo lo siento igual. A veces las traducciones reescriben demasiado, pero es lo que hay. Muchas gracias, Evavill (no sé si puedo llamarte Paloma, o qué prefieres; de todas formas Evavill me gusta también) 🙂

      Le gusta a 1 persona

  3. Pingback: Poetas/2 – Emily Dickinson — Cartas a un escritor/…a – Olga Rubal
  4. Este poema me recuerda a Proust y sus angustias por tener que cruzar las noches, en habitaciones nuevas que no le eran familiares. La eterna angustia de que la noche no se acabe nunca y no vuelva la luz. No sé nada de ella (y la leí apenas nada), pero intuyo que para una persona con unas fronteras fisicas tan cortas (su propia casa), no poder estar segura de que hay mas allá, en esa tierra de nadie que es la noche, debe de ser muy duro. Hay que recordar además que cada dia trae consigo una noche.

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  5. Es así. La noche, la caída del día es un momento muy contradictorio; muchas veces es fuente de inspiración —y es, de hecho, muy fructífera—, y otras muchas de desasosiego. Supongo que invoca a la fe de que habrá un renacer y no siempre se está seguro de que será así. Así que depende del momento, el lugar y las circunstancias en los que se está viviendo. Gracias por pasarte y comentar. Saludos 🙂

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