Silencios y temas recurrentes

Cruce de caminos / Crossroads, Incapaz de reseñar / Incapable of Reviewing

Hace tiempo me castigaba por tener momentos en los que no quería coger para nada el bolígrafo para escribir, así como momentos en los que no me apetecía coger el lápiz para dibujar. Pero un día, y no sé cuándo fue, ocurrió que me dije «basta» y me rebelé contra el degenerado subconsciente que me dictaba desde no sé qué experiencia del pasado, o bien desde la conducta o el hábito mal aprendidos, lo que debería estar haciendo; misteriosa y mágicamente todo supuesto de obligación se disipó. Dejé de hacer por obligación y descansé y disfruté. Me dije: «Como si no me regresa el deseo nunca más. No pasa nada». Y en esos días estoy ahora. De hecho, cuando estoy de ese ánimo, asoma otra actitud, que es la de la lectura y otras actividades que me dan alimento. Leo, observo y contemplo. Me da tiempo para asociar y conectar ideas. Lo decía muy bien Bertrand Russell —y no solo él, estoy segura de ello—. Russell aseguraba —y la referencia se puede encontrar en su obra La conquista de la felicidad— que era en esos momentos de silencio, aparentemente inactivos, donde se resolvían sus problemas. Cuando regresaba al trabajo obtenía el resultado deseado. Algo así como un período de incubación que muchos tratadistas de la Creatividad con mayúsculas ya dan por hecho. Sin embargo, nosotros nos encontramos todavía en los lugares comunes y recurrentes, castigándonos por nuestros silencios creativos, en lugar de descansar e incubar. O puede que las cosas ya estén cambiando…

En cualquier caso, este es mi tiempo de asociar ideas, conectar y divagar. Es el tiempo en el que, en lugar de inventar, practico con lo que se me viene a mano. Tomo apuntes, esbozo, copio formas. Escribo lo que se me viene a la cabeza como si fuera un recordatorio de la compra… Y si el tiempo lo permite, me doy a la lectura, al cine y a las series. Pero, desde luego, es época de asociación de ideas, con pocas restricciones. Luego se van colocando ellas solas, si es que se colocan.

Así, por ejemplo, ocurre que después de realizar algunas lecturas recientes, haya llegado a la reflexión personal que he anotado arriba.


Hace algún tiempo leí el ejemplar de Natalia Ginzburg, Las pequeñas virtudes —publicado por la editorial Acantilado—, que compila una serie de ensayos suyos, entre los que se encuentra el que se titula en español «Mi oficio». En él, la autora nos habla en un tono llano e íntimo sobre lo que la escritura significa, o significaba, para ella. No voy a destriparlo. La razón de mencionarlo ahora es porque volví a leerlo ayer noche, y porque al leerlo de nuevo me ha dado pie para reflexionar sobre los temas comunes y recurrentes en las personas. Uno de esos temas, desde luego, es el de comprender para qué estás hecha y qué quieres hacer. A veces se sabe desde el principio y a veces se averigua más tarde. Lo importante es averiguarlo con el fin de ahorrarnos el menor pesar posible en una cuestión tan simple como conocer nuestras destrezas, y también forzarnos lo menos posible a caminar una senda que nos reporta más bien poco.

Lo interesante es que he tenido oportunidad de leer las páginas de «Acerca de» de las personas que sigo en este espacio de WordPress, y veo que en muchos aspectos tienen el mismo tono que leí en Ginzburg. Es ese tono que me hace conectar con ellas y que me hizo conectar con Natalia Ginzburg. El tono que habla de estar construyendo, de ir averiguando lo que hacen sobre la marcha y de cómo sus páginas de «Acerca de» se transforman según avanzan en un sentido un otro.

Hay una lectura, y no es una página de «Acerca de», sino un libro publicado que me ha dejado en algunos de sus pasajes el mismo regusto que el escrito de Ginzburg. Pertenece a Evavill y se llama Primer párrafo. En esta obra hay momentos en el que el personaje protagonista parece reivindicar un lugar en su mundo, en su entorno, y parece encontrarlo en la escritura; aunque no lo haga de una forma evidente, se intuye, se revela.

Hay otra serie de coincidencias bellas entre ambas lecturas, con las que me identifico verdaderamente, pero no es este el momento ni el lugar para contarlas.


Natalia Ginzburg, Las pequeñas virtudes

«Cuando escribo algo, suelo pensar que es muy importante y que yo soy una gran escritora. Creo que a todos les ocurre igual. Pero hay un rinconcito de mi alma donde sé muy bien y siempre lo que soy, es decir, una escritora pequeña, muy pequeña. Juro que lo sé. Pero no me importa mucho.»

Natalia Ginzburg, «Mi oficio» en Las pequeñas virtudes.


Paloma Mozo San Juan, Primer párrafo

«Formaba parte de esa construcción de uno mismo tener un objetivo vital, definirse, así nos lo hacían creer desde pequeños cuando nos hacían la odiosa pregunta, al menos para mí, sobre qué queríamos ser de mayores. A lo mejor no resulta una cuestión antipática si sabes con claridad lo que quieres ser o al menos tienes una idea aproximada, pero yo no lo sabía.»

Paloma Mozo San Juan, Primer párrafo.

9 comentarios en “Silencios y temas recurrentes

  1. No somos una fotografía fija en el tiempo, así que lo nuevo que vamos escribiendo va cambiando de acuerdo a lo que vamos aprendiendo, viendo, viviendo. Eso sí, lo escrito se queda ahí para siempre, y más aún en internet. Es interesante tu reflexión para cualquier persona que escriba o se dedique a una actividad artística. Saludos.

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    1. Muchas gracias, Santiago, por comentar. Claro; es así. Vamos cambiando, y también es cierto que lo escrito escrito queda. Eso de enfrentarnos a lo que ya hemos escrito, y ver que ha dejado de gustarnos o que ya no nos identificamos con ello es todo un ejercicio de aceptación. Aunque lo eliminemos, sentimos que ya ha sido leído y que nos categoriza, como si no nos permitiera dejar de ser “eso”… Aprender a aceptarlo como cosa pasada cuesta. Desde luego, es otro tema que da mucho que hablar, y a mí personalmente me apasiona. Gracias de nuevo. Saludos 🙂

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  2. Lo primero de todo: ¡gracias, Olga!
    Por citar el libro y por colocarlo en tan buena compañía. Es que Natalia Ginzburg es una escritora que me encanta, no sé si mi preferida pero casi.

    Y respecto a las etapas de silencio o de falta de ganas de crear pienso como tú, son necesarias. Me gusta compararlo con las plantas, no siempre dan flores y forzarlas a hacerlo no serviría de nada.
    Lo que ocurre es que crear es divertido y estimulante y la incubación, aunque necesaria, es más aburrida, a lo mejor por eso no nos resignamos.
    No me quiero alargar más pero me quedo con ganas de seguir comentando porque el tema me atrae mucho. El de la vocación o búsqueda de un lugar en el mundo también. Sigo sin saber del todo qué quiero ser de mayor 😉

    Besos y de nuevo gracias

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    1. Gracias a ti, Paloma 🙂 Puedes extender el comentario cuanto quieras porque me parece un tema apasionante. Lo de Natalia Ginzburg, lo tuve en la cabeza desde que te leí por primera vez. No sé; es una intuición. Sentía una escritura muy próxima en el tono. La buena compañía es mutua, solo que al ser ella más antigua, por decirlo de algún modo, pues aparece la primera. Pero solo por eso, ¿eh? En cuanto a lo de que todavía no sabes que quieres ser de mayor, por mi parte, yo todavía me estoy encontrando, así que… Pero me divierte mucho la búsqueda, que es lo que importa; y lo que importa también es qué hacemos y no qué somos. ¿No se decía en Batman Begin? «Se nos conoce por nuestras acciones…» —hay que poner un poco de todo :D—. ¡A por todas, Evavill!

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  3. Resting and incubating, it’s funny to me because I have been quiet (incubating) for so long, unbeknownst to myself. Then one day words just started spilling out, they’ve rolled off my tongue for the last two years. I am coming upon a point of peace where I think your comment on resting and incubating resonates. I am really drawn to Natalia’s comment at the bottom of your piece, I am small, but I don’t care…sometimes those are the voices we need to listen to the most. I absolutely love this post, thank you so much for sharing.

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    1. And I am absolutely happy that you liked it and deeply appreciate your words. A pleasure, really. I couldn’t agree more with you and on Ginzburg’s words. I love the term she uses, too. She almost sounds mysterious, enigmatic when using it; I think small things are bound to become big for their mere simplicity. Thank you, Doree!

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  4. Interesante reflexión. A mí me ocurre algo parecido. Pero no me preocupa en exceso; cuando me apetece escribo y si no escribo no pasa nada. Así de simple. Pero observar siempre observo todo a mi alrededor, que me servirá para cuando me apetezca escribir.
    Tomo nota de “Las pequeñas virtudes”, que no lo he leído y parece que me va a encantar.
    Saludos

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