Yo sé que son aurigas, aun así…

Bilingüe/Bilingual, Mi poesía / My Poetry, Paisaje urbano / Urban Landscape

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Yo sé que son aurigas, aun así quiero contarte:

Cuando veo que el sol se extingue
sobre un mar de cemento, hormigón y ladrillo,
quiero pensar que es Apolo
llevando hasta consecuencias extremas
los últimos rayos de vida
de esta ciudad soterrada
bajo preparativos de alma nocturna.

Seguro que le sigue Artemisa, su hermana melliza,
engañada por el deseo de conocer el asfalto,
lejos de bosques, arroyos y campos,
extraviada y muy cerca de los animales domados,
perros que han olvidado su origen
por cumplir con sus amos.

Sol, noche, perros y amos, a pesar de todo,
¡qué deslumbrante se hace la urbe
como un mar desatado
creando patrones imperfectos,
geometrías que cobijan
todos los formatos!

Y aquí estoy yo, viéndolo todo
desde esta concurrida atalaya,
donde la aguerrida diosa,
aquella que parió de su cabeza
el auténtico supremo de los lares,
reclama su pago más alto.

Minerva, Palas Atenea,
sé piadosa con los diminutos;
contra nuestra estúpida ignorancia,
nunca tomes represalias
y en tu pecho vigoroso
protege siempre las artes.

©Rubal

Palas Atenea-Minerva, desde la azotea del edificio del Círculo de Bellas Artes, Madrid – Imagen de ©Rubal


I KNOW THEY ARE CHARIOTEERS, yet…

I know they are charioteers; yet, I want to tell you:

When I see that the sun is extinguishing
over a sea of cement, concrete and brick,
I want to think that it is Apollo
bringing to extreme consequences
the last rays of life
of this city buried
under preparations of a night soul.

Surely it is followed by Artemis, her twin sister,
deceived by the desire to know the asphalt,
far from forests, streams and fields,
lost and very close to the tamed animals,
dogs that have forgotten their origin
for fulfilling their masters.

Sun, night, dogs and masters, despite everything,
how dazzling the city is
like a wild sea
creating imperfect patterns,
geometries that cover
all formats!

And here I am, seeing everything
from this busy watchtower,
where the fierce goddess, the
one who was born out of the head
of the true supreme of the Gods,
claims her highest payment.

Minerva, Pallas Athena,
be merciful to the tiny ones;
Against our stupid ignorance,
never retaliate
and in your vigorous chest
always protect the arts.

Panorámica de Madrid desde la azotea del edificio del Círculo de Bellas Artes, Madrid – Imagen de ©Rubal

Viento de septiembre

Mi prosa / My Prose, Paisaje urbano / Urban Landscape

CAMBIO

Los wind chimes, o carillones de viento, andaban como locos. El sonido a través de la grabación asemeja una cristalería en «crisis», pero en la realidad, cuando pasaba por la acera donde estaba el puesto era algo indescriptible al oído. Pura magia del aire. Y como no quiero ponerme poética, porque tampoco me lo da el día, prefiero dejarlo en la imagen. Es el viento de septiembre. Es el anuncio de un cambio.

VIENTO DE SEPTIEMBRE
CAMBIO

De la calle de la Alameda a la Cuesta de Moyano

Cruce de caminos / Crossroads, Paisaje urbano / Urban Landscape

No soy fotógrafa, pero disponer las imágenes en este espacio, como en un álbum, da sentido a una jornada y una experiencia que existió la semana pasada. Hacía mucho tiempo que no andaba por el Barrio de las Letras, en Madrid, así que…

Calle de San Agustín. Al fondo, perpendicular a la misma, corre la calle de Lope de Vega. A la izquierda la imagen de Miguel de Cervantes, de cuya cabeza emergen Don Quijote y Sancho Panza.

Mi recorrido se dio por buscar un libro. Desde la calle de la Alameda hasta la calle de la Magdalena. Desde la librería La Fábrica hasta la librería Sin Tarima Cogí el Google Maps y me dejé llevar. No se puede andar por Madrid, por esos lares más antiguos, creyendo que vas a encontrar paralelas y perpendiculares. Es un territorio donde la construcción siguió su propio antojo. Un patchwork de ladrillo y adoquines.

Andando con el móvil en la mano, mirando la pantalla para ver por dónde la lucecita azul, es decir, mi yo virtual se movía y a dónde se dirigía… En fin, me quedé frente a este edificio, poco antes de cruzar la calle de Atocha. Si me dicen que estoy en Toledo o en Segovia, me parecería lo mismo. Sabía que era Madrid porque no había cogido el tren por la mañana. Había llegado andando. Pero por cómo me movía, buscaba y sacaba fotos, parecía una turista.
Por mí, perfecto 🙂

Por supuesto, la lona verde, perteneciente a una obra de fachada, en la parte superior de la izquierda, lo delata todo. No había duda. Estaba en Madrid.


Ya de vuelta de la segunda librería y con el ejemplar en la mano, en la mochila, tiré por la calle de Atocha —una calle que recorrí muchas veces durante mis años de instituto y alguno de carrera— hasta llegar a la Cuesta de Moyano. Era mi territorio en aquella época, hace mucho tiempo.


Te dedico esta entrada, Evavill, ya que fue por buscar tu libro, Primer párrafo, que pude volver a recorrer este camino rememorando parte de mi pasado.

Altos de los edificios

Dibujo y color / Drawing and Colour, Mi prosa / My Prose, Paisaje urbano / Urban Landscape
Pintura acrílica sobre papel figueras ©Rubal

Me he fijado desde muy joven en los altos de los edificios. Muestran una luz que no podemos ver a la altura de nuestros ojos sobre fachadas o bañando las aceras.

Con frecuencia me he andado señalando a la persona de al lado el ángulo de luz y sombra de aquella cornisa o de aquel tejado.

A mi madre le decía que cuando llegaba el otoño, había un momento determinado en el que el reflejo del sol parecía descolgarse del frente de los edificios. Irradiaba un haz de luz blanca, oscilante como el péndulo de un enorme reloj de pared, que en cuestión de minutos se desvanecía. Yo lo llamaba el medallón del otoño. Sentía entonces, por breves instantes una mezcla de euforia y melancolía intensa que, al igual que la luz, desaparecía.