Estoy de acuerdo, pero

Dibujo y color / Drawing and Colour, Mi prosa / My Prose
©Rubal

Podemos quedarnos al margen y no participar de una charla. Podemos intervenir y estar expuestos a que nos tomen la palabra según salga, según se entienda o según se sienta el interlocutor en un momento determinado de su vida. La Pragmática en Lingüística estudiaba estos efectos en la conversación ordinaria —estudiaba muchas otras cosas, lo sé—.

¿Qué es WP, esto es, WordPress, aunque no hiciera falta que lo dijera? ¿Un lugar de conversación? ¿Un lugar de publicación? En la mayoría de los casos se toma como una herramienta de publicación, pero para mí es un escenario de conversación + publicación; sobre todo, de conversación, un tipo de conversación como la epistolar, por ejemplo. Seguramente por esta concepción mía de la plataforma WP en algunos comentarios me estire mucho o demasiado y seguramente por eso me sienta tranquila subiendo dibujos o textos que en la vida «real» no comparto con nadie, o solo en raras excepciones, rarísimas.

De todas formas yo quería dedicar este momento a la expresión «estoy de acuerdo, pero». Reflexionando sobre las palabras que utilizamos, caí en la cuenta de que con frecuencia utilizamos esta expresión. ¿Por qué, cuándo lo hacemos? Es una pregunta retórica.

Técnica y cortapisa

Cuaderno de campo, Dibujo y color / Drawing and Colour, Mi poesía / My Poetry
©Rubal

Los colores hacen la forma;
las luces y las sombras dan profundidad;
el material permite el flujo de la conciencia;
la técnica castra la intención.

Aquí, en este espacio, digo y hago lo que quiero y
a nada comprometo.
Bien puede ser cierto o ser
resultado de un objetivo que es inalcanzable.

Pero esta cortapisa solo existe en la realidad
aquella que llaman exterior u objetiva.
Aquí dentro el logro se ha cumplido.
El pincel descansa y el lápiz ha hecho su cometido.

Anhelos y conciencia

Dibujo y color / Drawing and Colour, Mi prosa / My Prose
©Rubal

Me he dado cuenta de que me he pasado toda la vida, prácticamente, pensando que me gustaba escribir, pero acabo de descubrir que no era cierto. Me gusta escribir, sí; pero no me gusta tanto inventarme historias. Porque una cosa es que tengas la capacidad de montarte una historia, o una película, sobre algún tema en la cabeza, o bien que seas un gran lector de cualquier cosa, casi, y que por ello te apetezca alargar las tramas in aeternum o ad infinitum —mira qué bien me ha quedado—, y otra cosa muy diferente es que te apetezca o te figures que quieres escribir. No podría haber imaginado en el pasado el beneficio y el alivio que esta toma de conciencia me brindaría en el futuro. Qué descanso. Ahora leo con mucho más placer y leo, y veo, lo que me da la gana, incluyendo lo que «intelectualmente» se consideraría más patético.

Hace unas cuantas entradas dije que no podría participar con la regularidad con la que me gustaría en WP, porque había retomado mi actividad laboral después de una larga sequía. Creo que en el fondo lo que me pedía era hacer lo que me diera la gana cuando me diera la gana hacerlo. Creo que estaba ya tomando conciencia de algunas cosas que llevaba arrastrando desde vete tú a saber cuándo —aunque lo sé— y quería sacudírmelo de aquella manera, publicando en un espacio compartido, donde probablemente no tengamos tanto tiempo para leer tanto, pero sí ganas de sociabilizar a nuestra manera o de darnos a conocer, a veces con cierta desesperación por la incomunicabilidad de la propia sociedad de la que formamos parte.

La realidad es que no me importa si no puedo publicar con regularidad, porque lo hago cuando me apetece. Mi ritmo de trabajo de ahora me ha permitido priorizar y darme cuenta de qué me hace disfrutar. Antes me dedicaba a lo mismo, mis clases de inglés, pero siempre andaba con una esperanza, con asir algo que se me escapaba. Desde luego en cuanto escritura, siempre me andaba con ese rollo de que tenía esa «historia» en la cabeza que un día debería sacar. Menos mal que pasó. Durante unos años después, en dique seco en lo laboral forzosamente por la familia, las cosas se alborotaron en mi cabeza, pero finalmente y en este momento presente, al entrar de nuevo en un aula o al enfrentarme a un alumno en sus necesidades particulares, me recordó lo bien que me sentía en esos instantes. Solo puedo compararlo a cuando dibujo. Me pierdo y me desvanezco. Me olvido de mí misma para ceder ante lo que surge. No me ocurre cuando escribo. Es tan sencillo como eso. Encontrar tu elemento.

Daría lugar a páginas para hablar de encontrar tu propio elemento —psicoanálisis no, por favor, a estas alturas; no me interesa— y ya alguien como el especialista en educación Ken Robinson ha dedicado casi una vida entera de libros y conferencias hablando al respecto, así que para qué intentar repetirlo. Me basta con tomar conciencia de ello.

Por haber encontrado mi elemento y por volver a disfrutar de aquellos que sí escriben con vocación de fabular y hacerme soñar y olvidarme de mí misma cuando los sigo en sus tramas e historias, por todo ello, he podido ver que la regularidad con la que te dedicas a hacer algo, sea publicar en WP o socializar en la calle o en el propio hogar, no siempre depende del tiempo, sino de estar en sintonía con tus deseos o anhelos y con tu propia naturaleza.

El espectro de la luz

Dibujo y color / Drawing and Colour, Mi poesía / My Poetry, Mi prosa / My Prose
©Rubal

Lo que hago es resultado del movimiento.
Una fuerza centrípeta me empuja a avanzar
por una extensa espiral,
un espectro de luz que asciende
desde el amarillo al azul más oscuro;
la larga y repetida senda
entre la vida y la muerte.

No tengo tiempo para más, y me alegro.
De este modo no recorro caminos imposibles.

Lenguas de fuego en enero

Dibujo y color / Drawing and Colour, Mi poesía / My Poetry
©Rubal

¿Lenguas de fuego sobre el asfalto?
¿Se ha adelantado el Pentecostés de mayo?
¿Rebajas on fire?
¿Números rojos que huyen de las entidades bancarias?
¿Almas que humean desde el gimnasio?
¿Humanos con arrastrar de ánimo?
¿Espectros aún calientes marchando sobre las aceras de la ciudad?

Cualquier cosa…

Oh, enero, tus días son largos,
la luz —la del sol, por el momento— se hace un pelín más generosa.

¿A qué esperas? ¡Vamos!

😁